Han pasado muchas lunas, el sol se seca y el agua canta al tambalearse en el mar. Las horas pasan frente al reloj y desde la ventana una postal de Valparaíso entre rejas me llena, con balazos y sirenas entremedio.
Fumo un tabaco mientras mi compañero de andanzas duerme (y ronca) en su cama, casi en pelota el huevón por este calor de mierda que me hace sudar. El melón con vino ayuda pero los hielos se derriten y a esta hora no queda nada en el freezer. Noche muerta en el silencio muerto interrumpido por el ventilador del compu que trabaja al doble de lo normal.
Fuck!
Quisiera volver a escribir, pero.. tengo tanto que contar carajo, qué ni idea de dónde empezar.
Releí lo último que había escrito en este pedazo de teclado con olor a tinta, y saben, cuesta saldar cuentas con el destino. Pedía un cambio, una nueva realidad que me remeciera, y ahí estuvo, frente a mí por meses, escrita en un muro universitario, escrita en la pared de la esquina, escrita en la sangre de los caídos. Escrita.
La verdad es escrita, y la escritura es verdad. Es aliento, es palabra, es voz y voluntad. Nunca escucharon eso de "dicho y hecho"?. Uff, la verdad nos golpea de frente con un uppercut y un balazo suena en lo profundo del cerro, mientras sigo mirando por la ventana a ver si pasa la bala y termina con esta existencia gris. Jajaja!
Para melodramas veo la tele.
No, ya no es lo mío. Quise realidad y la tuve, quise un nuevo empezar y la vida me pateó tan duro que tuve que reconstruirme casi al 100% en una travesía de más de un año. Sí, una vez que inicias el viaje, dura para siempre pues todo el existir es una aventura digna de ser narrada.
Pues bien, aquí voy a narrar (o al menos eso pretendo), esta soledad falsa de sentimiento gris con arcoiris de amanecer y lluvia sobre el ocaso. Esta vida errante y alegre, de agua y de circo, en que se ha transformado mi vida, mi YO.
Aquí desnudo el alma, y digo.. Estoy vivo, estoy aquí. Y la noche llena de astros el firmamento del puerto que me hizo volver.
Creo que ya es hora. Colgar los tennis, tirar la toalla, perder por default, etc. Creo que ya no puedo seguir estirando el chicle, aunque a mi alrededor la vida señala lo contrario.
Estoy cansado en cierta forma. Este mismo blog es una pérdida total de tiempo, sin lectores, sin feedback, sin que haya nadie que le importe un carajo. Y lo admito, es la puta y santa verdad, más desnuda no puede ser.
Me rindo. A la mierda con los intentos por ser escritor, a la mierda con todos los concursos literarios, a la mierda santiago en cien palabras, a la mierda cuentame valparaiso.... a la mierda! Es genial ver que a tu alrededor los demás lograron hacer "algo". Algunos tienen cientos de visitas a sus sitios web, otros contactan a megaproductoras y regalan entradas a sus seguidores, otros publican en sitios alternativos e independientes que, aunque ud. no lo crea, son capaces de llenar un estadio -por así decirlo-. Mi acercamiento más tangible a esa realidad fue hace unos años, cuando era parte de un equipo diverso y adverso llamado Cría Cuervos. Estudiantes de periodismo de distintas universidades de la región nos dábamos cita semanalmente bajo la tutela y engranajes de nuestro editor, cabeceando un rato hasta que salían las ideas que llenarían el pedazo vacío existente entre la programación de la televisión y el horóscopo del día sábado en La Estrella. Por desgracia -o tal vez no-, como todo proyecto que emprendo, al que intento dar vida y color, éste también se fue al carajo y lo penca es que no fue culpa mía.
"El hombre que rompe su época y arrasándola le da categoría y régimen pero queda hecho pedazos y a la expectativa..." Será que rompí, en una época anterior y que ya hoy, a estas alturas de la existencia, no logro conseguir un sobresalto mayor que el que una vez retuve entre mis dedos, sin ser famoso, sin ser nadie, simplemente siendo yo en un paréntesis preteneciente a un universo paralelo que se entremezcló con mi existencia triste y monótona, que me condenó a no pasar la línea de meta desde ese entonces... ahora que lo pienso, ni siquiera en ese entonces logré terminar la carrera. Siempre fui "todo el potencial del mundo", y me quedé en eso... O será que quienes rompen en su época son quienes han estado a mi lado, o que todos son y somos capaces de atravesar las circunstancias para crear un algo realmente bello y único; pero la paja mental y los desganos del mundo coloquial y curvilíneo nos hacen desistir y conformarnos con lo que tenemos, con lo que hay.
No, no siento envidia. Me alegra saber que conocidos míos están logrando cosas grandes, que amigos están escribiendo su nombre en la historia. Sólo me apena perder de vista el norte y sentir que cada paso que doy es un paso en falso, o bien que no importa cuántas veces intente armar el castillo, siempre termina cayendo ante el falso realismo de la cotidianeidad perdida. Quiero ser fuego, para arder aunque sea un segundo, y luego extinguirme con chapuzones de cerveza helada... Quiero empezar de cero, borrando todo lo anterior.
Ya lo dije una vez, no es necesario repetirlo pero lo haré de todos modos: me siento extraño, ido, vacío y desalmado, sin alma ni consistencia. Mi mundo se desmorona y yo lo veo caer desde lejos, desde una posición en la que no me afecte, no me espante, ni me reviente en la cara... pero de todos modos cae. Afecta. Cambia. BUM!. Las explosiones preceden al griterío. El fuego al humo... "y tal vez sea mejor que antes, con la verdad en los bolsillos..."
Aunque pensándolo bien... de verdad quiero dar categoría a esta época gris de mentiras y conglomerados que operan en contra de la especie y la libertad? de verdad vale la pena amargarse por no lograrlo en la década donde Faloon brilla en las pantallas de cientos de miles de hogares? de verdad es importante o especial esta década del nuevo milenio, en la que la tele muestra día tras día mierda a niveles masivos, casi escatológicos y deforma la mente de seres inocuos en vidas rutinarias, "donde el único V/BIP que tenemos es una tarjeta pa' viajar en micro como el P!#c0"... jajaja, nah!. No vale la pena calentarse la cabeza por estupideces insanas como esa.
¿Quién dijo que quiero de verdad? Prefiero tirar la talla con mi viejo, ver a un viejo en su Kayak mientras un pendejo con su Koyak mira desde lejos... y la vida transcurre como en un acuario ;)
Uff. Es difícil esto de volver a sentarse frente a una pantalla, con un espacio cas infinito para llenar y llenar de caracteres que poco a poco van formando palabras, y éstas frases, las que se convierten en el fluir de conciencia de mi actual Yo mismo. Más que difícil, diría que es raro, o bien la falta de costumbre -o la pérdida de ella- hace que el escribir en un espacio en blanco sea, al menos en un principio, una suerte de dulzura tortuosa, ese agridulce picor que queda una vez que tomas Tequila con limón y sal; me refiero a que molesta, sabes de sobra que trae consecuencias pero aun así lo haces, por que así es la vida, es el gusto de hacerlo y averiguar al día siguiente si lo hecho trajo cosas buenas o simplemente una de esas cañas que es preferible olvidar... Al escribir pasa lo mismo. No sabes hasta qué punto llegas escribiendo, puede ser un cuento, una novela, una entrada para un blog, o tu carta de despedida, puede que al empezar tengas una idea 100% clara de lo que quieres decir, de lo que tienes que decir, de lo que vas a decir, pero al final del día el papel aguanta mucho -demasiado- y termina doblándole la mano al destino y a uno mismo, y acabas derramando litros y litros de tinta en un hueco vacío, que por más veces que escribas y sobreescribas en él, cuando lo dejes a un lado para hacer otra cosa, el vacío sigue estando ahí. Bueh, me he alargado lo suficiente y creo que ya es hora de empezar...
Volví de un gran viaje -el primero de muchos que vendrán-, y me siento extraño. Desde que puse un pie en mi casa que las cosas no han ido viento en popa aunque claro, no me puedo quejar, a fin de cuentas me ha ido bastante bien. Será que soy demasiado exigente? o bien perfeccionista? o bien un conchesumadre que pide fiado y finalmente llegó el momento de pagar la cuenta...? -Aunque dudo que sea esta última. Pero aun así, me siento raro. O bien, estar de vuelta se siente raro. Lo que todo el mundo espera al volver de un viaje es encontrar todo tal cual estaba cuando lo dejó (aunque mi pieza era un verdadero caos antes de partir, aún así me gustaba, era MI orden caótico). Digamos que este no fue el caso. Volví y me habían cambiado hasta la decoración, el cubrecamas y el orden de algunas cosas... Desde ese momento supe que el estar aquí, hoy, en Valparaíso, era producto de decisiones tomadas a la ligera, y que debo marcharme cuanto antes... Lo mejor del caso es que los días que siguieron tenían el mismo cariz en rojo que me hacía sentir que estaba en un lugar extraño, ajeno. Valpo ya no me pertenecía...
Digamos que la sensación de asco general, escalofríos y temblores corporales que acompañaban este nuevo estado de no-pertenencia hacían el asunto mucho más entretenido, más didáctico, si es que se quiere. A quién no le gusta sentirse pésimo de vez en cuando, porque usualmente -"usualmente"- después de sentirte mal, te sientes bien, aunque siempre existe el margen de error de los casos terminales, en los que sólo aumenta la desazón y el malestar hasta que la vida se extingue -alegría alegría-.
A dónde iba con todo esto? -ven a lo que me refiero con eso de que el papel te la gana-. Pues, me harté de algunas cosas, y quiero empezar otras nuevas. Cambios, se vienen cambios. Me duele la cabeza y el viento golpea fuerte contra la ventana, a pesar que afuera el sol aletarga todo movimiento y la calle parece muerta de verdad.
Luz, cámara, Acción! (Paso 2: selecciona tu nombre personalizado) Siempre me pongo a pensar qué cresta poner cuando dicen algo así. Correos, sitios, foros, paginas de redes sociales, etc etc etc... siempre piden tu nombre, o bien un nombre ingenioso por que de seguro que el tuyo ya está porque son miles los nombres que se repiten. Cómo carajos voy a llamarme ahora? pipe rotten, rotten, gabbo, mago, pichulotote o Motumbo? esa wea de los nombres debería dejar de ser. Es la principal razón por la que no me gusta.
Veamos, me perdí, me fui a otro lado... en resumen, Volví. Pero ahora me voy nuevamente. Me alejo de las redes sociales; no estaré ni en FB in en Twitter, ni en ninguna parte. Si me dan escalofríos puede que lo comente por este espacio, pero más allá lo dudo. Nos vemos, damas y caballeros, bon apetit, cómanse los restos de esta humanidad inservible. Y váyanse al carajo un rato, quieren?
Bitácora del Capitán: Marzo 29, 2011. 15:31 -The kids aren't allright
Hoy, hace dos anillos, mi yo interno intentaba responder esa maldita pregunta de amor que nos dice que la acabamos de cagar. Estaba pa' la caga' por culpa de mi ex (mejor dicho mi culpa), y en medio de Punta Piedra me puse a escribir... y escribi, del odio, del amor, de mil weas que tenia en mente. Hace dos agnos ya que en una tarde de verano nacio Tinta Suelta. Entretenida esta wea de face, m aviso dl cumple. Y pense: que mejor regalo para una historia que mas historias... sigo rumbo al sur...
Tal vez tenia que ser asi... tal vez tenia que ocurrir aca, en Santiago, en medio del cemento, de la bulla y del calor, en medio de edificios y barrios construidos para hacinar a la clase obrera... tal vez tenia que ser aqui, en este lugar, en donde retomaria mi gusto por escribir. Vuelvo a desangrarme metaforicamente, en este espacio de negro y matices grises llamado tinta suelta.
Pero esta vez es distinto, algo ha cambiado. Y es que ha pasado el tiempo, y la vida ha dado mil giros de cabeza en mas de 1080 grados, y con PLRs incluidas. y luego de tanto, tantas experiencias, vivencias, vidas completas, dias y noches, es que finalmente soy sencillamente yo quien se sienta detras de la pantalla del notebook a deleitarse con el teclado, llevando suavemente un vaiven entre letra y letra, al ritmo del Rock que solo me puede dar la Radio Futuro las jornadas que visito este valle central-
Hoy no se muy bien que es lo que me convoca. En una primera instancia era revisar como iba todo en mi blog, luego de la pausa indefinida en la cual lo he mantenido (lo lamento, pero cuando escribo, debo sentirlo, vivirlo, tenerlo... de nada me sirve plasmar la pantalla con palabras insulzas y carentes de importancia, no va conmigo), pero ahora, es un medio de canalizar el todo y la nada, el espacio entre espacios que es mi cabeza deambulante, llena de nuevas ideas, de nuevos mensajes, de un idioma diferente, y lo mas importante, de una vida que recien comienza.
Parto de viaje, al sur. Parto solo, sin perro que me ladre ni pulgas que me lloren, ni amigos que me detengan ni maestros que me guien, en este caso sere yo, solo contra el mundo. Pero no contra, si no con, a favor, fluyendo, dejando... el desapego al todo y el vacio abrazo a la nada, de un viaje que me depara mil y un destinos y sorpresas. Ahoooooooooooooo!
Ya siento este 2011. Es como los rayos del sol en su gran amanecer. Palidos, debiles, pero el calor se presenta. Y no quiere decir que este 2010 haya sido un invierno constante, todo lo contrario mon amies, el año recien desvanecido en los anales del tiempo-espacio fue de lo mas provechoso, genial, increible, unico y por sobre todo, especial, bueno, la rajaaaaaa!!! (no me quedan muchos apelativos para que comprendan lo bueno que fue para mi este año), pero como ya sabemos, se fue y no vuelve, el tiempo transcurre pero no en vano. Y ahora, en este naciente, nuevo, completamente en pañales 2011, soy capaz de decir que sus tenues rayos de luz ya se hacen notar, y que para todos y cada uno de nosotros, solo el cielo es el limite de nuestros sueños, aprendizajes, lecciones y puesta en marcha. No tenemos alto alguno, no hay limites de velocidad ni señalizaciones que nos detengan... solo existen en la mente propia. Y he aprendido a llevarlas, soportarlas, y de paso, vaciarlas, eliminarlas, desapegarme de esos limites que nos joden la vida y no nos dejan brillar como las estrellas que somos. Esta noche, en plena ola de calor en Santiago, en boxer y polera en el depa de mi viejo, con una Baltica en la mano y un tabaco en la otra, doy el puntapie inicial a este 2011, por lo menos para mi y mi eterno ensayo de seudo literatura llamada Tintasuelta.
Me espera un viaje, el cierre de una etapa y el inicio de otra. Espera un verano, y un año en pañales. Y por sobre todo, me espera mi destino, a la vuelta de la esquina... pero por mientras, que esperen, que yo sigo escribiendo. Saludos a todos hermanitos del Arcoiris, hermanos de la Aldea, hermanos de la vola, hermanos en general.... saludos y gracias totales.
Bitácora del Capitán: Enero 09, 2011. 00:04 -...Hasta dónde puedo llegar...
martes, 12 de octubre de 2010
Lamentamos las Dificultades Técnicas... Estamos Realizando Mantención en el Sitio... Pronto volveremos a la Normalidad.
Se agradece la comprensión, aunque de cualquier modo...
Estoy buscando una mujer, que haga juego con este corazón a momentos solitario, a momentos infeliz. Quiero una mujer con la cual compartir mis tardes de domingo; s alir a caminar para luego sentarnos en la playa, mirando al horizonte sin decirnos nada. Una compañera de aventuras (puta que trillada la frase), para recorrer el underverso, mirando el holocausto de arcoiris y el fuego negro del alma del hombre
Una enfermera que me asista en mis días de crisis, arropándome por las tardes y riendo conmigo a la hora del té. Prometo cuidarla tambien, en los ardores del mundo y el malestar de la vida.
Seré bueno, sí. Seré bueno, y cómplice; paciente y apasionado... exaltado a veces extrayendo mis sentimientos a la superficie de cuando en cuando. ¿Te invito al cine? Vamos a ver una película europea, o cine chileno, o una obra maestra de Scorsese o Tarantino, o la nueva moda de pingüinos circenses en un caos vampírico. Quiero conmoverme contigo frente al televisor, ena noche de semana tentacular de la no rutina.
De la música, debemos hablar en un punto aparte. Son tantos los ritmos y vaivenes. No soy juez para prohibir quimera alguna, pero respetemos los espacios, y seamos comprensivos.
Tu trabajo nunca será tocado en la mesa, tal como yo no llevaré los conflictos del mío a la nuestra. Seré fiel, y prometo entregar el alma en un hilo, reservando siempre esa esencia, que nos hace propios y diferentes, autónomos en compañía.
Quiero una mujer a la cual amar, y no arrastrar a una relacion de rutina prolongada en la cama. Quiero disfrutar de la vida y el sexo, la locura y la pasión; dejarnos llevar en ese tiempo muerto del caos más hermoso jamás conocido.
El universo sera nuestro. A los pies del volcán de la vida, el estrépito lejano del suelo subterráneo, conversaremos de tu y yo, de la cháchara interminable de la existencia goloza del espíritu y del alma.
Busco una mujer, que siga siendo niña. Los ojos vivaces a pesar del cansancio, que después de una larga crianza de vástagos libres continúe sorprendiéndose del afán aniquilador de la presencia inerme del aquí y ahora.
Busco una mujer para olvidar a la mujer. busco una mujer para encontrar a la mujer Busco una mujer para desmentir, a la mujer de la mujer, a mi mismo de la mujer, a la vida de la mujer.
Quiero despertar y verte a mi lado. Día tras dia sin que eso signifique una exitencia banal condenada a la intrascendencia de la apariencia de una jornada que no acaba con el caer de la noche.
Quiero algo que no quiero. Deseo algo que no deseo. Pienso en eso que no está ahí. La incongruencia típica del ser humano, me convierte en presa fácil del archivillano llamado amor. Quiero amor pero no lo busco. Deseo amor y llevo años evitándolo. Quiero una mujer para dejar de evitarlo, para llamarlo por su nombre, y remover la etiqueta perversa que la vida le puso encima.
Quiero sentir, vivir, correr entre la hierba y experimentar de primera mano las estaciones, en su carrera loca por detener el tiempo. Quiero tenerte cerca cuando el momento al que no temo, llegue como llega inevitablemente en la certeza de la existencia. Quiero... Quiero...........
No es la primera vez que empiezo a escribir con esa frase, incluso me atreveria a decir que es mi muletilla mas preciada. No hay otra frase que pueda representar mejor la triste existencia, el minuto de depresion, las malas noticias o bien el puto mal dia que haya tenido; es jodido. Esta vez me refiero a mi blog. Es jodido tener mi espacio de descarga, de liberacion, de tinta suelta corriendo por el teclado, tan botado, tan solo, tan ausente. Estoy en una sequia literaria, en un momento en que por mas que quiera, no sale nada bueno de mis manos... No puedo escribir.
¿Qué pasará conmigo? Estaré quedandome sin palabras, sin tinta en mis venas? Desde pequeño que vengo escribiendo. Aunque partí solamente con pequeñas historias terribles, de psicópatas y violaciones, fueron mis inicios en la mal llamada Nueva Literatura Chilena. Hoy, casi 12 años despues de mi primer cuento (recuerdo que se llamaba "Los Psicópatas de Hamburgo"), veo que he crecido, evolucionado quizas... pero aun no es suficiente, al menos no para mi.
No he escrito, no porque no quiera, si no por que en mi cabeza no se estan conectando los puntos que antes me llevaban a las realidades más sórdidas o bien a historias inimaginadas, para luego plasmarlas en un espacio (sea virtual o un pedazo de papel). La tinta se coaguló...
Me pregunto si será el momento de dejar de escribir, o al menos dejar de lado mi fantasía/sueño/misión de ser escritor. Es obvio que como periodista tengo que escribir, tengo que informar, reportear, llenar hojas y hojas de papel en blanco con el qué pasó, quién hizo qué y cuándo; pero no es lo mismo que intentar desarrollar una de las tantas historias que han leído por acá.
Bue, al menos ya estoy volviendo a escribir... algo es algo.
Otra vez lluvia. Los días han sido fríos, crudos, caóticos. Pero me viene bien. Soy tan inconsistente como persona que de vez en cuando necesito tocar fondo para sentir que las cosas van bien. Aunque no es el caso estos días.
Me da risa ver a la gente corriendo, tapándose, llevando el paraguas, tratando de no mojarse, de evitar la lluvia. Es como si le tuvieran miedo, o les diera asco, o quién sabe. Pero aun asi da risa verlos, huyendo de la naturaleza, del agua. Serán gremlins que no pueden mojarse, me pregunto, mientras avanzo por la calle, recibiendo cada gota, disfrutando la baja temperatura, el cielo gris y el océano agitado. Hoy es tormenta, mañana sale el sol... o bien, mañana Tempestad.
La vida me debe unas cuantas, por ahora no se las voy a cobrar. Las noches son algo solitarias, pero en general ha sido un tiempo de crecimiento, y experiencias filete.
Sigue lloviendo.Miro por la ventana y dan ganas de estar afuera, en el agua, o en la playa, o paseando por un bosque, con una mochila al hombro, para llegar a un galpón de esos viejos, de madera, donde espera una salamandra encendida y el calor de un mate y unas tortillas de rescoldo recién sacadas de las brasas. Me encantaría irme un rato a patiperrear por ahí, pero las responsabilidades terrenales me atrapan y ligan a este pedazo de tierra que, aunque dejó de ser gris, no presenta la variedad de colores que tengo ganas de ver hoy.
Echo de menos el invierno de Carpa y Fogata; o ese increible verano en Chiloé...
*Subtítulos de mierda, pero no habia una versión mejor.
Bitácora del Capitán: Junio 23, 2010. 17:50. -I Wanna Live
Es increíble cómo las cosas pueden cambiar de un día o momento a otro. Hace menos de 48 horas estaba mal, me sentía demolido y que el mundo entero confabulaba en mi contra, y estaba a punto, al borde, de mandar todo a la mierda... Es increible cómo una persona, un guiño, una conversacion, pueden hacer que las cosas cambien de tono y se vuelvan multicolores.
Mientras mi cabeza aun da vueltas, y mi cuerpo resiente los excesos de anoche, puedo decir que vuelve todo a la calma. Tal vez me hacía falta el desmadrarme. Los sucesos de las ultimas semanas me tenían bajo una tensión jodida: la bala, mi amigo, la U, mi mano, en cama, etc. etc. etc... Las cosas estaban algo movidas y yo no había botado la energía que iba día tras día acumulando, o quizás necesitaba una noche de consejos, de recuerdos y de historias, de las que deseé seguir escuchando, de esas de noches frías, de poca comida, de mil y una aventuras, y de vez en cuando algo sobrenatural. Quién sabe.
Una de las cosas que mejor recuerdo, y que más me gustaban, de esos tiempos de botas y remaches, de noches eternas y futuros inciertos, era el despertar en una casa ajena; en un sofá, una cama, una alfombra o lisa y llanamente el piso. Ese despertar de ojos ardiendo, de boca reseca, de mareo constante, y de una cabeza dando mil vueltas, tratando de juntar los pedazos de la noche anterior. Lo más jodido de todo era cuando despertaba y tenía a una señorita a mi lado, y luchaba por recordar siquiera el nombre. No es que sea un malnacido, slo que nunca he sido bueno para los nombres. Nunca se me borran las caras, y no tengo problema en recordar cómo nos conocimos o bien cuando fue la ultima vez que hablamos, pero he llegado a creer que simplemente no nací para recordar nombres, es un error de fábrica.
Bue, volviendo a lo que quería decir, era jodido juntar los pedazos de la noche anterior, a veces unos flashes atacaban mi cerebro encañado y lo sacudían violentamente con imágenes de sexo, mucho alcohol, balbuceos estúpidos y peleas varias.
A pesar de todo, amaba ese despertar, sea solo o con alguien junto a mí, sea en el piso o en una cama. Simplemente amaba el despertar en una casa ajena, de la que nunca antes había oido hablar, y la que, muchas veces, nunca volví a poner un pie dentro. Levantarme, buscar el baño (claro, recordaba donde quedaba por el carrete de la noche anterior), entrar y mirarme al espejo. Me detenía un buen rato, mirándome, observándome. Era como intentar reconocerme, ver si era yo, si estaba en una pieza. Me lavaba las manos, tomaba agua, me mojaba la cara, el pelo, me ordenaba. El ritual de sacarme el color del petróleo de los labios, cuando la noche había sido acompañada de un vino tinto; o bien sacar algo de pasta de dientes para eliminar el sabor del pisco, o enjuagarme bien y botar el rastro de caramelo que dejan unos vasos de roncola. En el fondo, era intentar estar presentable para poder llegar a mi casa después de una noche de juerga. Tomar mas agua para aplacar la sed que deja la maldita caña.
Una vez listo, abría la puerta y me iba. A veces me despedía, a veces no. Dependiendo de qué tan temprano fuera, de qué tan bien conocía al dueño o dueña de casa, y si es que mi propio estado me lo permitía sin pasar bochorno alguno, por mi comportamiento de la noche anterior. Abría la puerta y salía. Ahora venía la parte mágica, la parte que amaba de todas las noches de locura, de cañas y copas, de amores fugaces y promesas instantaneas. Amaba no tener el efectivo que quisiera, pero aun asi alcanzaba para una Express en algun almacen que encontrara al paso.
Era increible el volver a respirar, a sentir el aire puro. Me embarraba de Valpo, desde cualquier parte, desde el cerro en el que estuviera parado. Era ver la ciudad entera con un matiz diferente en cada aventura. Mis andanzas en casas ajenas me llevaron a conocer mil rincones impensados para mi, un forastero en estos lares, y en cada vuelta de calle, en cada plaza o gran escalera, estaba un paso mas cerca del plan, y un día mas cerca del sol. Era el preciso momento en que la calma vuelve, con un sol brillante y un cielo azul despejado. Y toda esa energía entraba a raudales.
Cada noche de juerga, no importaba si había caido en Cordillera, en Playa Ancha o en Rocuant, en cada cerro que conocía, me dedicaba a bajar caminando. Y conocer cada calle, cada lugar, grabarlo en mi cabeza, para hacerme un paisaje imaginario de la gran ciudad en la que estaba viviendo. Era sentir a full la vibra del puerto, de sus habitantes. Cada historia es diferente, todos vemos una ciudad distinta, son miles de Valparaisos, existentes en la mente de cada uno de sus ciudadanos, y quise conocerlos o entenderlos todos.
Hoy, desperté en una casa ajena. Aunque la compañía era ya recurrente: mi gran amigo y estimado consejero Miguelo, uno de los que apostó por mi cuando nadie me tenia fe, uno de los que me ayudo cuando flaqueaba, el mismo que me entregó las palabras que me hicieron seguir adelante en este increible mundo del ser Jefe Scout. Después de una alcoholocrática noche, de cuentos, aventuras y recuerdos, de enseñanzas y de compartir con otros personajes por los que yo me la juego ahora, tal como se la jugaron por mi antes. Desperté, repetí el mismo ritual del baño, del agua, de mirarme al espejo, y de irme, despues de ordenar un poco, bajar caminando. Esta vez Rocuant City volvía a abrirse paso frente a mi, y las calles vacias armaban un espectáculo en colores que hacía mucho no veía.
Creo que, no era el desmadrarme, no era el tomar un poco, ni la noche de recuerdos historias y enseñanzas. Lo que realmente necesitaba era redescubrir esa ciudad ajena, ese mundo en el que soy y fui forastero. Necesitaba despertar en un lugar desconocido, sin tener el dinero para irme pero sí para una Express, y saber que ahora todo estaría bien. Que todo volvía a la calma. Todo vuelve a la calma.
Suena "Días de Furia", y con el revoltijo dentro de mi cabeza me hace más sentido aún lo que he venido pensando últimamente.
Estoy cansado, colapsado hasta cierto punto. Y es que los últimos eventos del calendario no han sido nada buenos, nada que haga valer la pena el sonreír, o ponerse a silbar, como dijera B.P. Hace unas semanas mi compadre recibió un "rico" recuerdo calibre .22 en el hombro. Por lo menos se salvó, y está bien. Aunque por estos días se desgasta en una cama de hospital, esperando el pabellón para volver a la normalidad.
Digamos que eso me afectó bastante, y no he estado del todo bien desde ese momento. El bajón me golpeó fuerte, y estoy bastante harto de todo. Mi jodida mala suerte ha empeorado: me cague una mano, me enfermé y para colmo perdí la oportunidad de competir este mes, y dudo que exista otro momento. FUCK!!!!!!!!!!!
Recuerdo cuando el mundo se movía de otra forma. Recuerdo cuando no me importaba mucho el hacer las cosas bien o mal, simplemente hacía lo que me parecía en ese momento, daba igual si fuera ayudar a una viejita a cruzar la calle, o romperle las costillas a un idiota con la manopla, que en este momento no puedo recordar el nombre con el que la bautizamos. Era vivir, sin pensar en karma, en bien, mal o en lo que había de almuerzo al día siguiente.
Pero, desde que empecé a preocuparme de devolver la mano por lo que hice en el pasado, de emparejar la balanza, de hacer las cosas bien, la vida se puso jodida, como si hacer las cosas bien fuera lo contrario a lo que dicen, y te cayera una lluvia de excremento de gaviota encima. Y saben qué, me estoy cansando, y realmente he considerado en tirar la esponja, y mandar unos cuantos golpes bajos. Sí, el referee lo más seguro es que me quite uno que otro punto, pero el combate quedaría a mi favor, y no sería difícil conseguir el Knock Out.
¿Cuál es la gracia de intentar seguir, de hacerlo bien, si al final te espera un plato frío y un mendrugo de pan duro? Es una metáfora, pero siento algo parecido.
¿Cosas buenas le pasan a la gente buena?, seguro. Los buenos terminan trabajando una vida entera por un sueldo miserable, enfermándose y tomando pastillas anti stress, visitando al sicólogo una vez por semana y viviendo en una casa donde son prácticamente "visitas", para finalizar en una casa de acogida con enfermeras que no se preocupan en realidad de ellos. La vida moderna no permite ser bueno, y los que lo intentan se los termina comiendo la masa, el mundo, la corriente.
A estas alturas estoy cansado, necesito unas buenas vacaciones, un relajo, un quiebre de la rutina. Pero sobretodo, necesito algo que me devuelva la fe en las buenas obras y el mundo mejor. Vale la pena preocuparse en serio? A mi alrededor veo que la mayoría no está ni ahí con el mundo, con la naturaleza, con el vecino, con todo. Y no tienen problema alguno con vivir así, lo disfrutan y les pasan cosas buenas, tienen suerte y hasta se encuentran celulares.
Vale la pena pasar a la historia siendo "el idiota que intentó algo", o es mejor contar uno su propia historia, adornarla y mandarla a imprimir? El "American Dream" es una mierda, y no quiero ser parte de un infierno materialista. Pero ya me estoy cansando, y al parecer no hay otra alternativa. En este momento puteo al mundo, al Karma, a todo en general. Y me desligo.
Dejaré de vivir culposamente, de sentir que tengo una deuda, de centrarme en el puto Karma que nunca funciona bien. Y si no resulta, me hago traficante de armas y de mujeres.
Bitácora del Capitán: Junio 12, 2010. 13:00 - The Most Lonely Day Of My Life
El viento entraba a raudales por la ventana abierta, mientras los neumáticos se deslizaban por el pavimento tragándose los metros y metros de carretera que hay entre Valpo y el campus. Con la mano izquierda fuera, colgando a lo camionero, y la derecha en el manubrio, escuchando a los Guns a medio volumen por que la cabeza le zumbaba demasiado, iba en su Forsa 1.3. Los últimos rayos del sol metiéndose por el parabrisas rebotaban en sus Ray Ban. Los bosques y el paisaje rural, casi sureño, pasaban borrozos a través de los vidrios, y una que otra señalización pasaban casi desapercibidas.
El día había estado extraño, jodido, bomb, y lo que venía ahora era poco prometedor. Los jales en el baño, el pito en el estacionamiento y la poco molesta conversación con el Espíritu y la Nacha no ayudaron mucho, y para seguir con el hueveo del día, el telefonaso del Pablo, terminando de cagar la onda, recordándole que era el cumpleaños de la Mariana, que se habían comprometido a ir y que lo pasara a buscar. Luego de cerrar los ojos un largo rato, el que le pareció casi eterno, incluso se preguntó por qué no se estrellaba contra las barreras o salía disparado por un barranco, volvió en sí. Aburrido del sonido rock noventero de los Guns’n’ Roses, sacó el Use Your Illusion II original de la radio del auto y lo tiró por la ventana. Estaba asqueado, cansado, molesto, pissed off.
Buscó algo en sus bolsillos, tanteando entre las ropas, y extrajo un pequeño objeto plástico, de color negro. Presionando en el costado derecho, apareció una especie de enchufe en su parte superior. Conectó el utencilio en el puerto USB del mini equipo y empezó a buscar canciones. Subiendo el volumen, luego de tragar un Cefalmin, respiró hondo y se relajó. Los sonidos jamaiquinos llegaron poco a poco a sus tímpanos y comenzaron a reproducir en el cerebro la imperiosa necesidad biológica de fumarse un caño, en una situación como esa, con Stephen Marley acompañando instrumentalmente y dejando atrás verdes manchones que eran bosques de pinos, eucaliptos y coligües con el sol cayendo en el horizonte. “La ocasión lo amerita”, pensó luego de sacar la cola que guardaba en el bolsillo de su camisa, envuelta en una pequeña bolsa de plástico. Presionó el encendedor del auto y esperó, todo esto sin sacar las manos del volante. El Pop! del aparato indicó que estaba lo suficientemente caliente. Acercó el resorte interno al rojo vivo a sus labios, los que sostenían el resto de marihuana que pretendía fumar.
Una quemada, dos, una pitiada larga y aguantó. Se puso rígido en el asiento, sosteniendo el manubrio y conduciendo totalmente tieso, mirando a uno y otro lado. Una contracción, dos…siguió aguantando. El humo picante le dificultaba la cosa. Casi una arcada, otra contracción, y tuvo que soltar. Salía a raudales, proveniente de sus pulmones, llenando el parabrisas del auto, luego escurriéndose por la ventana abierta. El efecto tardó poco, en realidad fue casi inmediato. En pocos metros el viaje cambió. Seguía bajando por la carretera, había pasado la última pasarela y se acercaba a la calle principal. Dentro de pocos minutos y una curva, Valparaíso se abriría ante sus ojos, con el cielo rojo oscuro, bermellón, mientras se mantenían los últimos y débiles rayos de sol. La entrada a la ciudad, custodiada por los cientos de carteles y lienzos plasmados con caras de políticos y empresarios lo trajo de vuelta al presente. Las elecciones presidenciales se acercaban y el país entero estaba convertido en un campo de advertising, la maldita propaganda política inundaba todo: plazas, parques, miradores, calles. Ni las quebradas de los cerros se salvaban de la invasión.
El espectáculo era tan jodido que prefirió subir las ventanas y darle volumen a la radio. Marley desapareció casi por instinto. La cara de los huevones que van a estar metidos por cuatro y seis años en el Congreso le asqueó al nivel de buscar lo más duro en el mp3 y seguir la volada, con esa pizca de odio necesaria. Una canción, dos, cinco, diez. Por fin lo encontró. Non Servium sonaba fuerte, destructor. Jack rompía la armonía previa, y dejaba en el auto las ganas de atropellar al primer transeúnte que cruce indebidamente la calle, poniéndose en su camino. Llegó al primer cruce con semáforo de la avenida, y deseó con ganas que un camión se descarrilara detrás del Forza, y mandara todo a la mierda, chocara contra el muro y saliera despedido por el parabrizas, cayendo inerte en el pedazo de pasto que hay al otro lado del concreto. Pero no pasó nada, ningún camión, ni bus, ni una 4x4 que se acercara peligrosa. Mierda, no siempre se tiene lo que se quiere; dijo recordando a la Angélica de los Rugrats.
Luz verde. Aceleró a fondo con el auto en neutro, pelando forros con ganas. Primera y partió, segunda, tercera. Iba a noventa y los semáforos daban la pasada. La feria del bandejón central ofrecía un paisaje colorido pero pobre, los cuicos le dicen pintoresco, para él era sólo Valpo. El ringtone del celular lo sacó de sus pensamientos. El nombre que aparecía en la pantalla le molestaba más: Pablo. Joder, eran las 7 y media y el huevón está saliendo de clases, esperándolo para partir al carrete. Apenas dobló por Pedro Montt, se puso a pensar dónde podía comer algo rápido, antes de llegar a Playa Ancha a recoger al hueva. Siguió de largo, dejando atrás la plaza Ohiggins y el Mayorista. Frente al Cine Hoyts se acordó de la Claudia, y que supuestamente irían a ver juntos Inglorious Bastards, la nueva de Tarantino. Otro día, pensó, mientras se alejaba del letrero de la película. Plaza Victoria. Ripley. Patio de comidas, algo de chatarra para alimentarse insanamente antes de lanzarse en la noche. “Para llevar”, le dijo a la cajera mientras le pagaba la hamburguesa con papas y bebida. Bajó las escaleras y llegó a la calle. Caminar media cuadra y subirse al auto. Moverse por la calle paralela a Condell y bajar por Huito hasta la avenida Brasil. La bandeja desechable que le pasaron en el Lomitón servía a la perfección para esas ocasiones. Le dio un mordisco grande al sandwich y tragó con ayuda de la Fanta que tenía en el vaso, también desechable. “Comida desechable para una sociedad desechable”, se cagó de la risa y subió por la calle, dejando al nivel del mar la caleta El Membrillo y los puestos de empanadas y pescado frito. Las ocho, y el Pablo había llamado 4 veces más. “A la otra le respondo”.
___________________________________ Corte. Se Imprime: Junio 06, 2010. 23:25
Ya era hora de escribir algo. Aunque sea solo para que el video deje de estar en la parte alta del blog.
La vida va bien. Al menos iba bien hasta hoy. Me desperté con la cabeza dando vueltas, reseca, y los ojos ardiendo. Lo peor de todo, es que NO era por caña (hace raaaaato que no tomo). Me puse el termómetro y la sentencia fue lapidaria. Pero al menos el resto sigue bien. A mi compadre lo dieron de alta el jueves, y el viernes nos quedamos viendo películas y comiendo una pizza vegetariana. Pasao a serie gringa pero es lo que hay.
Fue genial tener a La Familia reunida nuevamente. Consigliere, SottoCapos, y Lulú (es la única mujer a la que se le permite el acceso xD). En cierto sentido somos como "The GoodFellas", un grupo de cabrones que se conocieron, crecieron juntos y tienen asuntos en comun. Además de una que otra anecdota pandillesca y negocios ilegales (si oh). Pero en fin, fue genial vernos juntos, tener la foto del momento. Y poder reirnos de lo que una semana atrás era la tragedia más grande que nos había tocado. La sacamos barata hermano...
Pues bien, la vida vuelve a ser alegre, el sol sale por el horizonte y se oculta tras el océano, todo está bien. Genial. Pero hace unos días tuve un sueño jodidamente extraño. Casi premonitorio. En él, aparecía una persona que anduvo dando vueltas por mi cabeza durante un tiempo, pero aparecía diferente, incluso con otro color de pelo. Lo freak de todo es que me quedo dando vueltas el asunto, y trate de ver en qué andaba; jodidamente estaba igual a como la vi en el sueño (uuh! soy psíquico).
Aunque esa fue la parte "rara" por así decirlo, lo que vino después me trajo calma. No sé si habrá sido uno de esos sueños premonitorios, o si es simplemente una jugarreta mental de mi subconciente. Sea lo que sea, los fantasmas del pasado se desvanecen, entre tintes de rojo y gris.
Sigo esperando tu retorno. Y sigo dándole algo de Rock & Roll a mi vida. Y sobre todo, sigo aquí.
El otro día escuché esta canción mientras caminaba a tomar la micro para ir a Curauma. Y saben qué, me alegró el día
De un momento a otro, el mundo se viene encima. Un telefonazo, una voz, y un flashback de los últimos 4 años de mi vida. Mi mejor amigo, casi mi hermano... fueron 3 cm.
La noche no avisó, el karma atacó sin motivo, sin mediar, de sorpresa. Fueron 3 cm. los que salvaron a mi compadre... la diferencia fue de tres centímetros.
Mientras la voz casi apagada de mi mejor amiga, de hipo en hipo iba soltando los hechos, mi mente viajaba a mil por hora... las noches eternas en el parke, las cervezas mal habidas, el ron macheteao' y los cigarros que iban y venían. Las antiguas canciones en la desgastada banca de madera, mientras con un encendedor destapábamos una tras otra botella de Báltica; las tardes viciadas en el semáforo, antes de los tiempos, antes de ahora, antes que ser malabarista se pusiera de moda, cuando en una jornada caían fácil seis o siete lucas; las noches recorriendo Valpo, sus miradores, paseos, escaleras y escondites. Mil y una aventuras contadas en el 21 de Mayo, mil y una noches en el Bar La Aduana, mil y una tocatas.
Las imágenes dejan las calles, y se vuelven a los cerros, se alejan, se mueven. Campamento, Erica, Coinco, Punta de Piedra... Son muchas... son más de mil noches de juerga, aventura y hueveo. Mas de mil noches de parranda, bohemia y amistad.
La voz entrecortada de la flaca me devuelve a la realidad. Tres centímetros... La bala estuvo a tres centímetros del corazón... a tres centímetros de la arteria que pasa por el brazo. A tres centímetros del pulmón.
La diferencia la hacen tres centímetros! Te amo hermano... Y recupérate pronto... para que las mil sean miles.
*Gracias, por que puedo cantar esta canción, y no Brindo una de Más
En medio de una búsqueda por algo para fumar, me puse a registrar mi pequeña cajita de los recuerdos. Lo reconozco, es una caja total y completamente gay, de color celeste incluso, y antes, cuando funcionaba, tenía un candado dorado. Totalmente gay. Obviamente cuando la empecé a usar (en un principio como alcancía), la recubrí con cinta de embalaje café -no pretendía gastar huincha aisladora con esa huevada-, y la traté de enchular un poquito.
La dejé en el mismo lugar donde se encuentra hoy, más de 5 años después. La cajita dejó de ser alcancía hace rato (léase alcancía como artefacto con ranura para echar monedas y con cierto nivel de seguridad anti intrusos, aunque sean esas alcancías de las colectas), y hoy conserva las cosas que van significando algo para mí. La huevá sigue siendo gay, pero es lo que hay.
Así que, de guardar las monedas recogidas del macheteo, y posteriormente de los malabares, aumentó la diversidad de su contenido... Cartas, la colección de fotos de carné (quién no tiene una!), y otros objetos misceláneos que iban apareciendo (llaves de candados, alfileres de gancho, papeles, etc etc etc).
Seguía buscando, sacando cosas para ver si al menos había algo guardado, o suelto o roto o como fuera, pero nada. Llegado el momento de retornar todo a su sitio, y devolver la cajita a su lugar reservado entre la colección de cajas de cds y la botella con monedas, me vi con una carta en la mano, y sobre el escritorio, más cartas, más recuerdos, incluso un dibujo. Mi maldita curiosidad no pudo contenerse, y por su culpa quedé pagando el resto de la noche, pensando y repensando mil y una porquerías en mi cabeza.
Leí la carta. Antes de terminar de abrirla, ya sabía de qué se trataba. Un pedazo de papel manchado con tinta, una hoja de cuaderno, con la letra de mi ex, preguntándose y preguntándome algunas cosas, y más que nada, vaciando todo junto con la tinta. Recordé que fue en una noche clara, que hacía frío y que llegué a su casa después de que me cortara el teléfono... La leí, y me recordé a mí mismo hace un par de años. Mis sueños, mis intereses, mi forma de ser y de buscar, mi yo de ese momento, y me dolió.
Fue fuerte ver al cabro chico que era antes, que no quería madurar, que no quería seguir creciendo. Era difícil ver entre esas líneas los recuerdos que me llegaban, no tanto de la relación que tenía, si no de quién era yo. Después de cerrarla, la dejé a un lado. No recordaba el mes, pero sí el año: 2008.
Después tomé otra carta. Esta estaba escrita en hoja roneo (la cafecita), y tenía uno que otro decorado con escarcha. Año 2007. Fechada el día de mi cumpleaños. Lo que había escrito variaba totalmente del contenido de la primera, era totalmente distinta. Otra persona escribía, otro era el personaje al que le estaban escribiendo, otro era el momento... Aunque sólo era un año de diferencia, era algo totalmente distinto. Esta vez eran los sentimientos de una niña enamorada, que en varios sentidos abría los ojos; y el que recibía, era un pendejo, con ganas de aparentar de todo ante un mundo algo dificil, contra el que sigue agarrándose pero de otra forma, un niño que no sabía de amor, de sentir, de amistad... era un huevón de mierda alcohólico mala tela pero buena leche.
La carta no me trajo lo mismo que su antecesora. Esta vez, a pesar de cómo terminó todo, fueron cosas tiernas, me hizo pensar no en mí, si no que en ella, una niña de ojos grandes, expresivos, que se abrían ante algo nuevo o una sorpresa. Sentí que ya hice las paces con ella, conmigo mismo y con el karma después de esa relación. Sentí que todo estaba bien.
La última, en el fondo, era la primera. Un día de enero del 2006, años atrás, antes de conocer a mi mejor amigo, antes de muchas cosas... La carta no tenía nombre, no tenía firma, pero estaba dedicada, con un dibujo incluso. Recuerdo haberla leído hace poco menos de dos años, sin recordar bien quién la había escrito. El tipo de letra me llamaban la atención, y gracias a eso pude recordar su remitente. Mi mejor amiga, al poco tiempo de habernos conocido. Era una carta muy linda, de un ave a la que ayudé y reparé su ala rota. No me recordó a la mujer que era ella en ese entonces, ni a mí mismo. Me hizo pensar en ella el día de hoy. Me hizo pensar en que ya iban más de dos semanas sin vernos, ni a mi compadre, que por esas casualidades del destino es su pololo, desde hace tres años.
Las puse en orden cronológico, y las volví a leer. Y me vi triste. Vi que personas habían depositado sus secretos, sus sentimientos en mi, y sentía que en parte los había defraudado, de distintas maneras. Como amigo tal vez, como pareja a veces, como ser humano incluso. Y me dolió. Y me jodí. El ron extremo (Ron c/Kem Xtreme) hacía efecto, y el reciente paso a semifinales de mi equipo no ayudaba en ese momento.
Le hablé a otro de los individuos que circulan en mi vida diaria, llámese Pablo Vanni, y me desahogué un rato (puta que suena maricona la wea, pero en fin), y hablamos. Y con esa ironía y humor negro que nos caracterizaba, trató de subirme el ánimo. No lo logró, pero me hizo pensar en otras cosas... y eso me alivió. Viernes-Sábado Aunque me jodió un poco el mate, esa noche era necesaria. Llevaba mucho tiempo sin uno de mis clásicos episodios depre que siempre me jodían la vida y empezaba a olvidar lo que se sentía. Pero esta vez fue mucho menor. Más suave. Mejor. Creo que poco a poco he ido entendiendome, y, gracias a la maldita sicología (la detesto pero la utilizo, y me resulta), voy aprendiendo cosas de mi, sacando trancas infantiles, y poco a poco, madurando, creciendo, mejorando.
Me vi a mi mismo unos cuantos años atrás, un par, y quién soy yo ahora. Y creo que no he equivocado el camino. No me arrepiento, según suelo decir aunque en el fondo sí quisiera poder hacer denuevo algunas cosas, pero son detalles; y puedo decir que he aprendido de casi toda experiencia. Me siento tranquilo, contento, y relajao. Domingo Mientras escribo, trato de pensar cómo podrían ser los mini relatos para el concurso Santiago en 100 Palabras. Ayer vi Memento y francamente me arrepiento el no haberla pescado antes (muy buena), y Los Infiltrados, la notable de Scorsese. Mientras comíamos alguna que otra chanchada (papas fritas, queques, jugo, mayonesa, etc), y después de pensar por enésima vez que mi rostro va a recordar por un mes lo comido este fin de semana, me relajé, enrollé un cigarro con tabaco de chocolate y papel de maíz, y sentado, tapado con un cobertor de plumas, en el sillón de mi compadre, y lo encendí. Soft, cool.
La pequeña crisis se fue, y quedó el cielo despejado, aun más que antes, esperando que el sol salga denuevo, sin caña ni lentes oscuros. Ya no hace falta...
*Por que sonó justo mientras terminaba de escribir, y no se me ocurre nada mejor
Estaba tirado en el pasto del campus. Echado. Recibiendo el sol en toda la cara, salvo los ojos, que siempre estaban protegidos o cubiertos por sus Ray-ban negros a lo Maverick aunque la Marce dijera que le quedaban horribles y que a él no le sentaba el papel de rudo-pero-tierno de Tom Cruise en Top Gun. Acostado sobre el césped, sintiendo cómo el efecto de la falopa iba abandonando su cuerpo poco a poco, reemplazada esta vez por el dulce y picante sabor del cogollo brasileño, conseguido por obra y gracia del Espíritu Santos, que se había fumado minutos antes en el estacionamiento, arriba del Suzuki Forsa que le había pasado el papá cuando pasó a segundo año de Ingeniería en la U. Los rayos del sol iban tostando sus brazos mientras las gotas de sudor corrían por su frente, deslizándose hasta el lóbulo de la oreja, y su camisa iba humedeciéndose cada vez más.
Con el volumen del mp3, obsequio del hermano para su último cumpleaños, no sintió que se acercaban dos personas, uno con polera roja, pantalón de mezclilla y zapatillas Vans además del ya clásico jockey negro para poder cubrir su piel de los rayos UV y la otra de pelo negro, largo y liso que le caía hasta la mitad de la espalda. Traía una polera de los Clash, jeans rajados en la rodilla a lo Kurt Cobain y zapatillas Converse rojas. -Buena perro, estábamos preguntándonos dónde te habías metido -¿Estábamos?-preguntó con tono sarcástico, sacándose el audífono de la oreja derecha. La voz que acababa de escuchar era familiar. Fernando Santos, el Espíritu. Le decían así por que era albino. Miró en la otra dirección para averiguar a quién más se refería con el “ábamos” pero la respuesta era obvia. - Sí, estábamos buscándote – La voz de la Nacha retumbó en su cerebro, atacando el subconsciente que le hacía revivir ese carrete en el Quisco cuando de puro wired le pasó un huiro, se quedaron fumando mientras todo el mundo había ido a la playa y terminaron tirando en el sillón del living, dejándolo empapado y maloliente.- Na’ que ver lo que hiciste en Inglés. La profe quedó mirando con cara de atraso y todos los del curso empezaron a pelarte. - Lo que haga o deje de hacer es asunto mío Kimosabe. Volvió a poner el auricular en su lugar y aumentó el volumen de la música. Estaba corriendo Wish you were Here de Pink Floyd, canción que irremediablemente le recordaba a su viejo, en esas tardes, arriba del Gran Vitara comiéndose kilómetros y kilómetros de carretera, viajando por Chile, recorriendo playas, pueblos y desiertos al ritmo de Roger Waters y el resto. Una vez él le habló de Sid Barreth y le dijo que era la verdadera esencia del grupo, el real bad ass que había electrizado al mundo, y en el que se había basado la película The Wall y a quien iba dedicada esa jodida canción que ahora volvía a escuchar. Obviamente no le entendió nada hasta que la vio, volado hasta los huesos en la casa del Becker, cuando el carrrete había muerto y los demás estaban tirando o vomitando en el baño o el patio de la casa. La canción estaba por terminar cuando la Nacha le pegó una suave patada en las piernas. - Fuck off, todavía no termina. - Fuck you, tenemos que entrar a clases. El pelao Falcon no perdona ni cinco minutos. - Ni ahí con el viejo ese. El ramo lo paso igual, además, el huevón es amigo de mi papá. Por último una coima a fin de semestre y queda todo arreglado. - No tienes remedio huevón. Vamos Feña. A la Nacha no le gustaba decirle Espíritu, le molestaba, decía que era un símbolo más de discriminación en contra de las personas diferentes, y que por cosas así habían matado a millones de judíos en la segunda guerra mundial. Él, ni ahí. -Perro, ¿te queday conmigo? Nos vamos al auto a darle duro a la radio nueva, y nos fumamos el otro, mira que están power. - Hoy no compa’. Estoy crítico en asistencia y no quiero echarme otro ramo, aparte el profe me tiene en el ojo hace rato. - Desde que llegaste conmigo ultra high al examen oral en primero y le respondiste puras huevadas, si hasta le terminaste hablando en pro de la marihuana y lo mal que hacía la prohibición, jaja. Se rió con ganas pues recordaba bastante bien la cara del vanagloriado señor Falcon cuando salió de la sala y lo quedó mirando fijo. Claro, no le cachó los ojos rojos gracias a los anteojos, pero el cabrón dijo en voz alta “Esta conducta nunca la esperé de usted, señor Santos. Se nota que está siendo influenciado por ciertas personas, en esa última parte lo fulminó, como tratando de traspasar la barrera de los Ray-ban. - Sí, desde entonces no me deja tranquilo. Miró al suelo y siguió a la Nacha, que ya iba entrando al edificio de concreto donde estaban las salas de clases, sin despedirse...
__________________________ Corte. Se Imprime: Mayo 17, 2010. 21:50
Esta vez el panorama es diferente. Miro por la gran ventana que tengo a mi lado y el panorama es increible. Edificios, luces, algunas nubes perdidas y una montaña imponente. Escribo estas líneas desde mi refugio ocasional llamado Ñuñoa, en el depa de mi viejo en la Gran Manzana capitalina.
Digamos que, por un momento, las cosas van bien. Pensemos que en este punto la vida me sonríe, y yo le doy una sonrisa de vuelta. Han sido unos meses agitados. El terremoto presagió un marzo negro y un comienzo de año dificil, al menos para la mayoria de los mortales. Pero fue lo contrario. Fue diferente. Incluso, fue genial.
No me quiero burlar con esto de todos los que sufrieron la catástrofe, ni de quienes siguen sufriendo las consecuencias de una vivienda caida, de un familiar perdido, de un jefe de hogar que ya no está. Mis vibras y fuerzas para todos quienes de una u otra manera perdieron algo con los 8,8 grados.
Pero conmigo la suerte fue distinta. Desde antes de que empezara, ya lo habia sentido. Mientras a mi alrededor habia caos, yo estaba tranquilo. Algo en mi interior me decia que todo iba a estar bien, que era el momento justo. Que no habia que temer. Desde el segundo exacto en que la tierra dejo de sacudirse, entendi que la energia habia cambiado, que el poder liberado fue tal que esto era un "partir de cero".
Hoy, desde el balcon del cuarto piso del edificio, emplazado a metros de Irarrázabal, echado en el mismo lugar donde escribí "PentHouse", veo el mundo girar. Y yo giro estoy girando con él, pero en sentido contrario...
Un recuerdo de este viernes en La Sala. Una canción que apareció dentro del SoundTrack del que ya he hablado.
Bitácora del Capitán: Mayo 17, 2010. 00:03 -(Setimiento...)
"La publicidad nos hace desear autos y ropa, tenemos trabajos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una gran depresión. Nuestra gran guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas de rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados..."
La invasión
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Orlando despertó exaltado ante los ruidos de la ventana, pero no quiso
levantarse enseguida, dio un par de vueltas en la cama, se tapaba hasta la
cabez...
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tu eres santo santo, santo santo, SANTO ERES TU!!!!!
Sea la honrra y la Gloria para ti Amado mío,esta es la forma que tu has
puesto en mi corazón de expre...
Antes de partir
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Me arrebata la idea de escribir dos días antes de partir de viaje de nuevo.
Sé que es como darle mucho color, pero me gusta eso, a decir verdad,
extremar l...
HOLA DE NUEVO
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Lo sé, llevo mucho tiempo sin actualizar este blog. Mis razones he tenido.
Primero, porque he estado en Los Angeles haciendo cine (¡sí, cine!) y
segundo po...
Voy Pa'l Barón
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Desde arriba, la luz indicó que todo estaba listo. Cerró las puertas con
doble llave, como cada noche. Subió a la cabina y se sentó. Los engranajes
comenz...
Cuento de una Noche
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*Un trueno cortó la paz del cielo nocturno, y en un momento supe que quedó
la cagada.No me pasó nada, a mi hermano tampoco, él sigue corrie...
El jefe te dice:Vota y trabaja, esclavo. El policia:Vota y circula, delincuente El cura:Vota y reza, cordero. El banquero:Vota y paga, cretino. El militar:Vota y mata, soldado. El juez:Vota y a la carcel, imbécil. El politico:Vota y espera, idiota. [Emile Pouget]